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A Place to Stay (Charlie Polinger)

Después de toparse con fotos de artistas de drag en la década de 1950, el escritor / director Charlie Polinger descubrió que su curiosidad se disparó. La investigación aumentó su interés y después de comunicarse y hablar con estos artistas, se mostró totalmente interesado.

A place to stay

Formando este nuevo conocimiento encontrado en una conmovedora y compleja historia de desamor, dentro de las limitaciones sociales de la época, Polinger diseñó A Place to Stay (Un lugar para quedarse), una pieza de época con un enfoque contemporáneo.

Son finales de los años 50, Kansas City. Andy y Gordon están enamorados. Una postal dirigida a su novio lleva a Andy a los suburbios, donde descubre la doble vida de Gordon. Haciéndose pasar por el colega de Gordon, Andy se invita a cenar y se instala para conocer a la familia. Lo que sigue es una noche de altas emociones, consumo excesivo de alcohol y corazones rotos.

Inspirado por las conversaciones de la vida real que tuvo, con aquellos que habían vivido de esta manera, Polinger estaba fascinado por sus experiencias y la complejidad emocional de vivir vidas dobles.

Queriendo capturar cómo era en esta cultura opresiva, actuar en clubes nocturnos y luego regresar a la casa familiar, el director pretendía crear una atmósfera de melodrama de los años 50 en torno a su narrativa, citando a Douglas Sirk como una fuente influyente.

Se podría argumentar que los triángulos amorosos o las vidas dobles no son temas originales. Sin embargo, Polinger se asegura de que el conflicto en su narrativa siga siendo interesante y atractivo al superponer las ramificaciones emocionales de las acciones de cada uno de sus personajes y presentar cada uno de ellos al público a través de una lente empática.

No hay villano en su historia, a excepción de las etiquetas y convenciones de la época, que terminan atrapando y controlando a los tres personajes y, en última instancia, no son solo el telón de fondo, sino los principales catalizadores de la discordia.

El período termina siendo una parte muy importante de la narración, sin embargo, no se presenta de manera llamativa o abierta, como muchas piezas periodísticas tienden a hacer. En cambio, se establece en los detalles más finos, que eventualmente nos permiten reconstruir y colocar la película dentro de un marco de tiempo, sin distraernos nunca de la exposición de los personajes.

“Una cosa que notamos fue que las películas del Los años 50 nunca intentaron demostrar que son de los años 50”, explica Polinger mientras discutimos la producción de su corto. Esta sutileza se encuentra en las elecciones de dirección de la película.

La iluminación juega un papel esencial en el fondo de una escena con la cantidad justa de calor, brillo o desenfoque, según el contexto. Si bien la simetría y el contraste de la primera y la última escena ofrecen un final emocionalmente devastador, sin ser demasiado dramático.

A Place to Stay tuvo su estreno mundial en el Palm Springs ShortFest en 2018. Polinger ahora está trabajando en el desarrollo un par de guiones de largometrajes y espera dirigir uno en el futuro cercano, al mismo tiempo que trabaja en una posible idea de serie de televisión.

Traducción libre del artículo A Place to Stay by Charlie Polinger en Short of the Week.

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